Etapas del Desarrollo Psicosexual
1. Etapa Oral (0 a 18 meses)
Esta etapa se centra en la boca como principal fuente de placer para los bebés. La atención y el cuidado durante este periodo son esenciales para el desarrollo de la confianza básica. Si un bebé no recibe la satisfacción de sus necesidades orales, puede desarrollar problemas de dependencia o agresividad en la vida adulta. Esto resalta la importancia de un entorno afectuoso y responsivo.
2. Etapa Anal (18 meses a 3 años)
En esta fase, los niños aprenden a controlar sus esfínteres, lo que les da una sensación de autonomía. La satisfacción se encuentra tanto en la retención como en la expulsión de las heces. Este proceso no solo fomenta el control físico, sino que también es crucial para el desarrollo de la auto-disciplina. Una fijación en esta etapa puede resultar en rasgos de personalidad como el perfeccionismo o la desorganización en la vida adulta.
3. Etapa Fálica (3 a 6 años)
Durante esta fase, los niños descubren sus genitales como fuente de placer y comienzan a formar su identidad de género. Aquí surgen los complejos de Edipo y Electra: el primero se refiere a la atracción de un niño hacia su madre y la rivalidad con su padre, mientras que el segundo representa lo opuesto en las niñas. Esta etapa es vital para la identificación con el progenitor del mismo sexo y para establecer relaciones sanas en el futuro.
4. Periodo de Latencia (6 a 12 años)
La latencia es un periodo de calma en el desarrollo psicosocial, donde los impulsos sexuales se subliman y se redirigen hacia actividades más constructivas, como el aprendizaje y el deporte. Durante esta fase, los niños desarrollan habilidades sociales y académicas, y forman amistades, lo que es crucial para su integración social y emocional. Este periodo permite que los niños se concentren en la formación de sus personalidades sin los conflictos de las etapas anteriores.
5. Etapa Genital (12 años en adelante)
En la adolescencia, los impulsos sexuales resurgen con fuerza, llevando a los jóvenes a explorar relaciones románticas más complejas. Esta etapa es fundamental para el establecimiento de la identidad sexual adulta y la consolidación de la personalidad. Aquí, los adolescentes comienzan a formar vínculos significativos y a definir quiénes son en un contexto social más amplio.
Implicaciones en el Desarrollo Infantil
Las teorías de Freud y sus seguidores destacan que cada etapa del desarrollo es crucial para la formación de una personalidad saludable. La resolución exitosa de los desafíos en cada fase contribuye al bienestar emocional, mientras que las dificultades pueden llevar a problemas psicológicos en la vida adulta. Por lo tanto, el apoyo adecuado durante cada etapa es fundamental para el desarrollo integral de los niños.
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